GRADO 4: SEMANA DEL 5 HASTA EL 8 DE NOVIEMBRE DEL 2024

                                                                       MATH

          Tuesday, november 5th, 2024



LAS PARTES DE UNA FRACCIÓN

Una fracción representa una parte de una unidad. Los términos de una fracción son el numerador y el denominador.

Numerador  : número de partes que se toma de una unidad.

Denominador  : número de partes iguales en que se divide la unidad.





Activity

Ejercicio 1 página 226.

GEOMETRY
Tuesday, November 5th, 2024






                         INGLÉS

       WEDNESDAY, november 6TH, 2024

                              




          SPANISH LANGUAGE

WEDNESDAY, november 6TH, 2024

          



NATURALS sciences   

       Thursday, november 7TH, 2024

          



Hoy continuamos con las exposiciones de los sistemas y con algunas enfermedades que atacan los sistemas del cuerpo humana.






PEACE CATHEDRAL

      Thursday , november 7TH, 2024




Aprende sobre la soberbia leyendo el siguiente informe, colorea la imagen.
         


Teniendo en cuenta el tema de la soberbia responde las siguientes 
Preguntas.

1. ¿Qué es la soberbia?
2. ¿Qué otros antivalores posee un soberbio?
3. Un soberbio también es vanidoso, ¿Por qué?
4. ¿El soberbio necesita de Dios?
5. ¿Cómo se puede vencer la soberbia?


SOCIALS SCIENCES

        FRIDAY, november 8TH, 2024

     



Activity  # 1 
Entregar taller a los estudiantes que no estuvieron presente en el encuentro de Regiones.


Activity  # 2
Lee el siguiente cuento e identifica los derechos que le vulneraron a Arturo. Responde en tu cuaderno y justifica tu respuesta.





    

                                          STATISTICS

    Friday, november 8TH, 2024

          





                                                         READING PLAN 

             Friday, november 8TH, 2024

          


FINALIZAMOS CON NUESTRA VISITA AL ZOOLOGICO.  



momentos 

lee LA HISTORIA QUE ESCOGISTE EN EL SALÓN,

escribe UN RESUMEN O LO QUE MÁS TE LLAMO LA ATENCIÓN DE ESTA LECTURA.

represéntalo CON UN DIBUJO TAMBIEN.

historia # 1


Manso como

cordero

NUESTRO “zoológico” nos lleva ahora a un sector

particularmente interesante. Hasta aquí hemos visto

el comportamiento real o fabulado de muy diversos

animales. Pero en esta página deseamos presentar al

manso cordero con su elevado simbolismo espiritual.

Proverbialmente dócil y manso, el cordero ha sido

utilizado desde los albores de la humanidad como

víctima propiciatoria para la obtención del perdón

divino. Tal fue la modalidad del culto hebreo

durante muchos siglos. Pero el sacrificio diario

del cordero dentro de la liturgia hebrea, era

apenas un símbolo del otro Cordero, de quien San

Juan el Bautista dijo: “He aquí el Cordero de Dios,

que quita el pecado del mundo” (S. Juan 1: 29).

Ya el profeta Isaías, setecientos años antes

había anticipado la muerte expiatoria de Cristo,

con estas palabras: “Angustiado él, y afligido, no

abrió su boca; como cordero fue llevado al

matadero; y como oveja delante de sus

trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”

(Isaías 53: 7). “No abrió su boca”. Como el cordero

no opone resistencia cuando es sacrificado, así

Jesús —el “Cordero de Dios”— tampoco se resistió

para librarse de la muerte. El que había venido

“para dar su vida en rescate” de la humanidad (S.

Marcos 10:45), depuso su vida como una ofrenda de

amor para asegurar nuestra redención.

San Pedro afirma que fuimos rescatados de nuestra

“vana manera de vivir... con la sangre preciosa de

Cristo, como de un cordero sin mancha y sin

contaminación” (1 S. Pedro 1:18, 19). La entrega

voluntaria de su propia vida, como un dócil cordero

derramando su sangre en el sacrificio, convierte a

Jesús en el Redentor del mundo. Y aceptar por fe

este sacrificio del Hijo de Dios, es la mayor

adquisición que persona alguna pudiera hacer en su

vida.

Temprano por la mañana, cierto granjero advirtió

que una de las gallinas del corral estaba rígida e

inmóvil, mientras varios de sus polluelos piaban

debajo de ella. ¿Qué le pasaba a la gallina? Una

comadreja le había chupado toda la sangre. Pero el

ave permaneció sin moverse, para evitar que la

comadreja matara también a sus pollitos. Jesús

también permaneció inmóvil. Pudiendo librarse de la

cruz, prefirió quedar en ella y derramar su sangre

para darnos su vida. El Cordero de Dios murió por

nosotros. “Él fue herido por nuestras rebeliones,

molido por nuestros pecados; y por su llaga

fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).

Pero el que ayer murió por nosotros como un

cordero, es hoy nuestro divino Pastor. Y en tal

carácter, él desea guiarnos como ovejas y corderos

de su rebaño. Quiere seguir manifestándonos su amor

perdonador y transformador. Quiere ser el Salvador

de nuestra vida. Por lo tanto, podemos allegarnos a

él en busca de ayuda y comprensión. Podemos

confiarle nuestros problemas y necesidades, seguros

de ser auxiliados. Él puede bendecir nuestras

familias y nuestros trabajos cotidianos. Quiere

sostenernos en nuestras luchas, y aligerar nuestras

cargas. ¡Qué Cordero tan amante, que nos dio su

vida! ¡Qué Pastor tan bueno y poderoso, que nos

rodea con su cuidado paternal!

El libro bíblico del Apocalipsis menciona muchas

veces al “Cordero” como el Cristo victorioso,

reconocido y alabado por todos los redimidos. Que

este mismo espíritu de gratitud y alabanza domine

cada día nuestra vida. Esto llenará de gozo y de

paz nuestro corazón.



HISTORIA # 2


Fuerte como león NUESTRO “ZOOLÓGICO” sería incompleto si no presentáramos aquí al “León de la tribu de Judá” (Apocalipsis 5:5). ¿Quién es este León? Así como el león común es “el rey de la selva”, este León supremo es el Rey del universo, Creador de los cielos y de la tierra, cuyo poder excede todos los poderes del mundo. El manso Cordero y amante Pastor, a quien presentamos como tal en nuestro tema anterior, es llamado también “León”, en virtud de su fuerza y su poder. Este es uno de los tantos nombres que recibe Jesús, quien fue tierno para morir, pero poderoso para resucitar. Y su poder ilimitado se advierte desde la misma creación del mundo. Su sola palabra trajo a la existencia todo lo que vemos. “El dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Salmos 33: 9). “En él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16). Cierto día Miguel Ángel visitó el estudio de Rafael. Pero el gran pintor estaba ausente. Como el criado le preguntara su nombre, respondió trazando sobre la pared un rostro humano. Al regresar Rafael, el criado le dijo que había llegado un visitante que no había querido dejar su nombre, pero que en cambio había hecho esos trazos sobre la pared. Cuando Rafael observó tales trazos, exclamó admirado: “¡Sólo puede ser la mano de Miguel Ángel!” Y así como esas líneas revelaban la mano inconfundible del gran artista, de igual manera el mundo natural revela el arte inconfundible del divino Creador. La perfección y la belleza, unidas a las leyes que las rigen, proclaman la sabiduría y el poder de un Dios infinito. ¿Quién sino él pudo haber creado tanta maravilla? Las explicaciones del incrédulo, que descartan la acción creadora del Todopoderoso, no alcanzan a convencer la razón.

Dios estaba primero. El lo hizo todo. La fuerza de este “León” —Dios en persona— no tiene rival. Nadie puede arrebatarle su poder creador y sustentador. “El es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:17). Pero este Dios, Jesucristo, no sólo es el Creador y el Sustentador de todo lo existente. Es también el Redentor, quien provee vida eterna al que lo acepta como tal. Él tomó la naturaleza humana, para luego ofrendarnos su vida. “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Los Hechos 4:12). Nadie ha vencido a este “León”, ni lo vencerá. Es el eterno Vencedor. Venció a la muerte, y a todas las fuerzas que se levantaron contra él. Por eso, él mismo declara: “Confiad, yo he vencido al mundo” (5. Juan 16:33). El poder de Cristo no ha menguado con el paso del tiempo. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Y lo que llena el alma de confianza es que él obra con su poder dentro de nuestro corazón. Con su poder, Cristo renueva nuestros pensamientos, transforma nuestro carácter y ennoblece nuestras acciones. Sólo él mediante su Espíritu puede darnos vida nueva y vida eterna. Este divino “León” nos libra del mal; nos protege ante cualquier agresión o peligro. Y nos dice: “No temas, confía en mí. Yo te salvaré”. ¡Vale la pena recordar cada día esta preciosa promesa de salvación! ¿Qué te daré, Señor? Cantar, Señor, tus dones desearía; cantarlos no, gritarlos ante el mundo, decirlos en un himno, tan profundo, que resonara siempre, noche y día. Así mi voz sincera llegaría a ensalzar tu poder magno y fecundo; así también mi amor, grato y profundo estampado en sus notas quedaría. Era yo nada: tú de ella me sacaste; manchado vine: y tú me redimiste; mucho pequé: mas tú me perdonaste; maldito estaba: y tú me bendijiste. ¡Gracias, Señor, por cuanto me otorgaste!  







¡Gracias sin fin, por lo que tú me diste!                 



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