GRADO 4: SEMANA DEL 5 HASTA EL 8 DE NOVIEMBRE DEL 2024
MATH
Tuesday, november 5th, 2024
WEDNESDAY, november 6TH, 2024
Thursday, november 7TH, 2024
Hoy continuamos con las exposiciones de los sistemas y con algunas enfermedades que atacan los sistemas del cuerpo humana.
PEACE CATHEDRAL
Thursday , november 7TH, 2024
FRIDAY, november 8TH, 2024
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Friday, november 8TH, 2024
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Friday, november 8TH, 2024
momentos
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historia # 1
Manso como
cordero
NUESTRO “zoológico” nos lleva ahora a un sector
particularmente interesante. Hasta aquí hemos visto
el comportamiento real o fabulado de muy diversos
animales. Pero en esta página deseamos presentar al
manso cordero con su elevado simbolismo espiritual.
Proverbialmente dócil y manso, el cordero ha sido
utilizado desde los albores de la humanidad como
víctima propiciatoria para la obtención del perdón
divino. Tal fue la modalidad del culto hebreo
durante muchos siglos. Pero el sacrificio diario
del cordero dentro de la liturgia hebrea, era
apenas un símbolo del otro Cordero, de quien San
Juan el Bautista dijo: “He aquí el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo” (S. Juan 1: 29).
Ya el profeta Isaías, setecientos años antes
había anticipado la muerte expiatoria de Cristo,
con estas palabras: “Angustiado él, y afligido, no
abrió su boca; como cordero fue llevado al
matadero; y como oveja delante de sus
trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”
(Isaías 53: 7). “No abrió su boca”. Como el cordero
no opone resistencia cuando es sacrificado, así
Jesús —el “Cordero de Dios”— tampoco se resistió
para librarse de la muerte. El que había venido
“para dar su vida en rescate” de la humanidad (S.
Marcos 10:45), depuso su vida como una ofrenda de
amor para asegurar nuestra redención.
San Pedro afirma que fuimos rescatados de nuestra
“vana manera de vivir... con la sangre preciosa de
Cristo, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación” (1 S. Pedro 1:18, 19). La entrega
voluntaria de su propia vida, como un dócil cordero
derramando su sangre en el sacrificio, convierte a
Jesús en el Redentor del mundo. Y aceptar por fe
este sacrificio del Hijo de Dios, es la mayor
adquisición que persona alguna pudiera hacer en su
vida.
Temprano por la mañana, cierto granjero advirtió
que una de las gallinas del corral estaba rígida e
inmóvil, mientras varios de sus polluelos piaban
debajo de ella. ¿Qué le pasaba a la gallina? Una
comadreja le había chupado toda la sangre. Pero el
ave permaneció sin moverse, para evitar que la
comadreja matara también a sus pollitos. Jesús
también permaneció inmóvil. Pudiendo librarse de la
cruz, prefirió quedar en ella y derramar su sangre
para darnos su vida. El Cordero de Dios murió por
nosotros. “Él fue herido por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados; y por su llaga
fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).
Pero el que ayer murió por nosotros como un
cordero, es hoy nuestro divino Pastor. Y en tal
carácter, él desea guiarnos como ovejas y corderos
de su rebaño. Quiere seguir manifestándonos su amor
perdonador y transformador. Quiere ser el Salvador
de nuestra vida. Por lo tanto, podemos allegarnos a
él en busca de ayuda y comprensión. Podemos
confiarle nuestros problemas y necesidades, seguros
de ser auxiliados. Él puede bendecir nuestras
familias y nuestros trabajos cotidianos. Quiere
sostenernos en nuestras luchas, y aligerar nuestras
cargas. ¡Qué Cordero tan amante, que nos dio su
vida! ¡Qué Pastor tan bueno y poderoso, que nos
rodea con su cuidado paternal!
El libro bíblico del Apocalipsis menciona muchas
veces al “Cordero” como el Cristo victorioso,
reconocido y alabado por todos los redimidos. Que
este mismo espíritu de gratitud y alabanza domine
cada día nuestra vida. Esto llenará de gozo y de
paz nuestro corazón.
HISTORIA # 2












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